No tienes que casarte para ser feliz
No tienes que casarte para ser feliz. De hecho, hasta que no nos demos cuenta de que no tenemos que casarnos para ser f...
No tienes que saber la voluntad de Dios
No tienes que conocer la voluntad de Dios si confías en su palabra. Pero a lo largo de las décadas que lo he seguido,...
Nuestras vidas en las suyas
¿Depende nuestra posición correcta ante Dios de que nos parezcamos más a Jesús, o acaso nuestro acercamiento a Jesús se ...
Nuestro Dios escucha
Has sido invitado a hablar con el Dios del universo, el Todopoderoso. No solo el más poderoso, sino el todopoderoso. Tod...
Para cualquiera feliz sin Dios
Sé que no me crees, pero no necesito el cristianismo para ser feliz. Soy más feliz que la mayoría de los cristianos que ...
Parábola de un alma enferma
¿Cómo se relacionan las obras de obediencia con el don gratuito e inmerecido de la gracia de Dios en la vida de un crist...
Pongo mi vida en tus manos
A lo largo de la historia de la iglesia, los cristianos se han referido a las siete declaraciones que Jesús pronunció de...
Por qué no dar puede hacerte daño
Tengo una amiga que, a donde quiera que va, da regalos. Rosas a los profesores, diarios para mí y flores a muchísimos. E...
Reglas de alimentación
Un estudiante de posgrado está sentado en una mesa con amigos, con su segunda bebida casi vacía. "¿Te la vuelvo a servi...